lunes, 21 de marzo de 2011

La serpiente y el tren




Durante un viaje entre Gdynia y Zacopane es decir del extreme norte al extreme sur de Polonia un grupo de pasajeros que hacía el recorrido a bordo de un tren paso el susto de su vida.

La Locomotora aun no llegaba a la cuarta parte del trayecto cuando debieron detenerla debido a que un “polizonte” hacia de las suyas. No se trata de un delincuente a bordo ni de alguna persona a la que debieron bajar por no portar su boleto, sino de un animal, para ser más exactos de una serpiente gigante, que viajaba en una caja y decidió salir a pasear entre los pies de los pasajeros.

Cual película de terror cada uno de los pasajeros corrió despavorido o se subió a los asientos, mientras la serpiente amarilla recorría el piso de la locomotora probablemente incomoda por la caja por el ruido y por la gente.

Ante los gritos y el alboroto el tren finalmente se detuvo y la policía y los servicios de animales llegaron al lugar, una hora después la serpiente había sido capturada y reunida con la otra que también iba a bordo del tren pero afortunadamente dentro de su caja.

Por los poblados entre los que pasaba a toda máquina el tren con la serpiente, la gente lo veía como si de la misma rutina diaria se tratara, nada era diferente, nada era llamativo, no se percibía el pánico, no se escuchaban los gritos de su interior, desde lejos era solo el mismo tren que cada día pasaba por el lugar llevando pasajeros a su destino, por dentro las cosas eran muy diferentes.

Tantas veces a los seres humanos puede pasarnos igual, coqueteamos con el peligro y llevamos pensamientos e ideas a nuestro interior, en cajas, con camuflaje, disfrazados, que mas adelante salen de sus cajas, brotan, y causan temor, pánico, intranquilidad, enfermedad y se roban la paz.

Desde lejos todo sigue igual pero por dentro la situación es muy diferente.

Afortunadamente para los viajeros del tren la locomotora se detuvo, la ayuda llego y la serpiente fue encontrada, neutralizada y colocada fuera del tren, el recorrido siguió y aunque un poco más tarde todos llegaron a su destino.

¿Llevas algunas cajas en tu interior? ¿Sabes lo que hay dentro?

Carlos Javier Sivira